ÁCIDO CANARIO

Grupo multifacético comandado por Zelmar Garín, que en cada disco lleva a cabo distintas experiencias, como tocar canciones, improvisar o realizar performances. Desde sus comienzos en 2007 -en formato de dúo junto a Nahuel Creche-, hasta su última formación en trío, pasando por un quinteto y sexteto, Ácido Canario trabaja con materiales nuevos, viejos, destruidos y reciclados. Composiciones que derivan a lugares insospechados. Llevan grabados seis discos. Para esta oportunidad se presentan adelantando material de su séptimo disco. Formación: Nahuel Creche en bateria y octapad, Matias Díaz en bajo y Zelmar Garín en guitarra y voz.

 

Marcelo Iconomidis (programador de la mùsica en Peter Capusotto y sus videos) con respecto a esta formacion:

Ácido Canario – Volumen 7

Como la fotografía blanco y negro que trabaja sobre los contrastes y pliegues de la imagen, Ácido Canario sobrevuela y despliega caminos entre los márgenes y formas no demagógicas de una historia del rock.

Fiel representante de dicha cultura, nos convoca a la disrupción y el misterio, a la alteración del orden armónico en apuesta al estado caótico, a la soledad del alma en eterna contradicción.

Desde Captain Beefheart a Derek Bailey, de Spinetta y Zappa al noise, el gospel y la psicodelia, Eduardo Mateo y la generación sónica, Zitarrosa y el fuzz y el agregado que cada escucha quiera sumar, todo invade el cenáculo del canario/gurú conducido por el multifacético Zelmar Garín.

Así como la renuncia al pensamiento crítico es el abandono de la disputa por el poder, la renuncia a la libertad creativa y su riesgo inmanente, conduce a la reproducción mecánica de músicas pegajosas que repiten hasta el hartazgo los medios de comunicación concentrados.

Desde el tratamiento de melodías y ritmos populares hasta las experimentaciones e improvisaciones más duras, Ácido Canario rompe con las asociaciones mediáticas del “escucha promedio” así como también se encuentra alejado del ombliguismo de algunas apuestas pseudovanguardistas.

Han concebido al riesgo sonoro como manifiesto de declaración política. El ave ha mutado de plumaje y revela la aparición de su séptimo disco. Una celebración y ritual imprescindible en tiempos de oscuridad y cantos inconclusos.

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